Placer Extremo-Chochi...yo


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N.º de producto: Microrrelato1

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PLACER EXTREMO

 

Había sido mi cumpleaños el mes pasado y mis amigas me habían regalado un paquete de esos en los que eliges la actividad que quieres, llamas y reservas. Le había dado unas treinta vueltas y aún dudaba que actividad coger, el caso es que después de pensarlo mucho lo que más me apetecía era algo relajante, así que me decidí por una hora de spa y un masaje.

La hora debajo de los chorros había conseguido descontracturarme y ahora me preparaba en la camilla para el masaje. La habitación olía a aceites y en el hilo musical sonaba la sensual Sade (uhmm, como me provoca la música de Sade).

Al rato entro por la puerta un hombre alto, moreno, musculoso y guapo, muy guapo.  De unos treinta y pocos y con una sonrisa preciosa. Nada más entrar sentí un hormigueo por mi cuerpo, en cuestión de pocos segundos pasaron por mi cabeza un montón de fantasías. Y la mirada que me echó nada más verme delataba que él también tuvo los mismos pensamientos. Cerró la puerta con el seguro y se acercó a mí.

Me tumbé en la camilla  tapada sólo por una toalla que cubría bien poquito y después de unos 10 minutos de una charla amena en la que le hice saber que era soltera y que me gustaba conocer chicos y jugar, me pidió que cerrase los ojos y me relajase. Sus manos eran suaves y recorrían mi espalda haciendo círculos, después me hizo dar la vuelta y sentí como retiraba la toalla  dejando mi cuerpo desnudo ante él. Empezó a acariciarme los pechos lo que hizo que mi vagina comenzase a contraerse y humedecerse, me sentía totalmente observada y utilizada, lo que  aumentaba cada vez más mi deseo.

-¿Te gusta lo que te hago?...me dijo.

 Yo resoplé y respondí...- me encanta.

El sabía lo que estaba provocando en mí y decidió comenzar a descender por mis caderas hasta mis piernas, adentrándose cada vez más en la cara interna de los muslos. Subía y bajaba  rozando mis labios y haciéndome estremecer.

Quería que me tocase cada vez más y que empezase a jugar conmigo, así que levanté mi mano y le señale mi bolso, el lo abrió y sacó mi mejor juguete, un conejito rosa precioso que me proporcionaba múltiples orgasmos y que llevaba siempre conmigo por lo pudiese surgir.

Separó mis piernas con suavidad y abrió mis labios lo suficiente para introducirme el consolador y colocar las orejillas del conejo donde más placer podía darme. Lo puso en marcha y pude sentí la vibración en mi vulva.

Comenzó a mover el consolador y aumentó la vibración,  mi cuerpo se arqueaba y mis piernas comenzaban a temblar. Entraba y salía una y otra vez haciéndome jadear. Por un momento pensé que fuera podrían oírme pero no me importó, era tan grande el deseo y la excitación que me daba igual todo lo demás, sólo deseaba correrme. Cerré los ojos, y cuando creía que estaba al máximo, bajó su cabeza y empezó a lamerme la punta del clítoris, no podía controlar aquel temblor y un hormigueo recorría todo mi cuerpo, mis piernas se tensaron, mis caderas ascendían cada vez más como necesitando apretar mi clítoris en su cara, el éxtasis era total. Sentir el movimiento del consolador, la vibración en mi clítoris y su lengua al mismo tiempo provocó  que llegase al límite y me corriese. Me había mojado tanto que la sábana estaba empapada y también pude comprobar  como el pantalón blanco de su uniforme se había humedecido, lo que me gustó aún más.

Aquel fue el mejor regalo que me habían hecho. Así que cada vez que se acerca mi cumpleaños reservo cita para una hora de spa y una sesión de placer extremo con mi masajista.

 

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Evaluaciones de clientes para Placer Extremo-Chochi...yo

Número de evaluaciones: 2
Evaluación media: 5
Super excitante
de Anónimo el 14/09/2014
Me ha gustado mucho. Cuántas veces he imaginado este momento... una fantasía sin cumplir, aún...Besitos
me encanta. El mejor relato que he leido nunca
de Anónimo el 11/09/2014
Este relato me ha hecho volar imaginándome la situación. He ido muchas veces a relajarme en spa y me he dado mucho masajes, pero a partir de ahora cada vez que vaya lo recordaré y seguramente me pondré a mil. Leyendo esta historia me he excitado, me he empapado tanto como la protagonista y he llegado al orgasmo con ayuda de mi juguete. Que buen regalo de cumpleaños.